lunes, 26 de septiembre de 2011

MIHAI EMINESCU



- Las pasiones empequeñecen, la pasión agranda

- La verdad es dueña sobre nosotros, no somos nosotros dueños sobre la verdad

- En el hombre hay una fila infinita de hombres

- Cada ser humano es una pregunta puesta nuevamente al espíritu del Universo

- Cada cosa lleva en sí misma su justa medida


- Cualquier pensamiento generoso, cualquier gran descubrimiento tienen su fuente en el corazón y apelan al corazón.



- Para el que puede entender, un mosquito suena como una trompeta, mientras que para el que no puede entender, en vano son los tambores y los clarines; de todas maneras, la luz se enciende para los videntes, no para los ciegos.

- Los hombres se dividen en dos categorías: unos buscan toda su vida y no encuentran, otros encuentran y no son contentos

- El mal esencial que amenaza la vitalidad de nuestro pueblo es la demagogia

- La escuela será escuela cuando el hombre será hombre y el Estado, Estado



Mihai Eminescu o Mihail Eminovici fue un poeta del romántico tardío. Posiblemente es el poeta rumano más conocido a nivel mundial, siendo sus obras más conocidas Luceafărul (El lucero o La Estrella de la Mañana), Mai am un singur dor (Ya echo de menos tan solo una cosa más), y 5 Scrisori (Las Cinco Epístolas).
Era un miembro activo de la Sociedad Literaria "Junimea", siendo además afiliado alPartido Conservador de Rumanía y periodista en "Timpul" (el periódico oficial del Partido Conservador). En junio de 1883, extenuado, el poeta cae gravemente enfermo, siendo internado en el hospital del doctor Şuţu, y expuesto a un tratamiento a base de inyecciones con mercurio. También hay una versión según la cual el poeta cayó víctima de una conspiración política de los que habían sido acusados de corrupción en su periódico y de los que miraban con mal ojo su supuesta actividad en una sociedad secreta que luchaba para la liberación de Transilvania de la ocupación austro-húngara y para la unión de todos los rumanos en un solo Estado. Fue trasladado a un sanatorio de Viena, donde se interrumpió el tratamiento con mercurio y su estado mejoró, pero al regresar en Rumanía oscilará hasta el día de su muerte prematura. Muere en el 15 de junio de 1889 en la casa de salud del doctor Şuţu

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