miércoles, 28 de septiembre de 2011

WILLIAM SHAKESPEARE
























- Mis palabras suben volando, mis pensamientos se quedan aquí abajo; palabras sin pensamientos nunca llegan al cielo.

- El mundo es un escenario y los hombres y mujeres que lo pueblan son solo actores. Todos hacen entradas y mutis y diversos papeles en la vida.

Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado.


Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras.

El amor consuela como el resplandor del sol después de la lluvia.

En la amistad y en el amor se es más feliz con la ignorancia que con el saber.

El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.

Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón.

Un hombre que no se alimenta de sus sueños envejece pronto.

-Ningún legado es tan rico como la honestidad.

Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez.

Lloramos al nacer porque venimos a este inmenso escenario de dementes.


El desdichado no tiene otra medicina que la esperanza.

La conciencia es la voz del alma; las pasiones, la del cuerpo.

- Fragilidad tiene nombre de mujer

William Shakespeare fue un dramaturgopoeta y actor inglés. Conocido en ocasiones como el Bardo de Avon (o simplemente El Bardo), Shakespeare es considerado el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal.
Según la Encyclopædia Britannica, «Shakespeare es generalmente reconocido como el más grande escritor de todos los tiempos, figura única en la historia de la literatura. La fama de otros poetas, tales como Homero y Dante, o de novelistas como Tolstói o Dickens, ha trascendido las barreras nacionales, pero ninguno de ellos ha llegado a alcanzar la reputación de Shakespeare, cuyas obras […] hoy se leen y representan con mayor frecuencia y en más países que nunca. La profecía de uno de sus grandes contemporáneos, Ben Jonson, se ha cumplido por tanto: "Shakespeare no pertenece a una sola época sino a la eternidad"».

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