miércoles, 28 de septiembre de 2011

WINSTON CHURCHILL



- El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.

- Si el presente trata de juzgar el pasado, perderá el futuro.

- Una buena conversación debe agotar el tema, no a los interlocutores.

- El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones.

- Quien habla mal de mí a mis espaldas mi culo contempla.

- La democracia es el peor de los regímenes, con excepción de todos los demás que se han probado.


Winston Leonard Spencer Churchill, fue un político y estadista británico, conocido por su liderazgo del Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial. Es considerado uno de los grandes líderes de tiempos de guerra y fue Primer Ministro del Reino Unido en dos períodos (1940-45 y 1951-55). Notable estadista y orador, Churchill fue también oficial del Ejército Británico, historiador, escritor y artista. Hasta la fecha es el único Primer Ministro Británico que ha sido galardonado con el Premio Nobel de Literatura, y fue nombrado ciudadano honorario de los Estados Unidos de América.
Churchill nació en el seno de la familia aristocrática de los Duques de Marlborough. Su padre, Lord Randolph Churchill, fue un político carismático y Ministro de Hacienda del Reino Unido; su madre, Jenny Jerome, era de origen estadounidense. Siendo un joven oficial del ejército entró en acción en la India BritánicaSudán y en la Segunda Guerra de los Bóeres. Se ganó fama como corresponsal de guerra y con los libros que escribió sobre sus campañas.
En primera línea política durante 50 años, Churchill ocupó numerosos cargos políticos y de gabinete. Antes de la Primera Guerra Mundial fue Presidente de la Secretaría de Estado de Comercio, Ministro de Interior y Primer Lord del Almirantazgo como parte del gobierno liberal de H. H. Asquith. Durante la guerra continuó como Primer Lord del Almirantazgo hasta la desastrosa Batalla de Galípoli, que él había patrocinado y que fue el motivo de su salida del gobierno. Después sirvió brevemente en el frente occidental como comandante del 6º Batallón de los Fusileros Reales Escoceses. Regresó al gobierno como Ministro de Armamento, Secretario de Estado de Guerra y Secretario de Estado del Aire. Tras el conflicto mundial Churchill ocupó el cargo de Ministro de Hacienda en el gobierno conservador de Stanley Baldwin entre 1924-29, donde tomó la controvertida decisión de devolver la libra esterlina en 1925 al patrón orocomo en la paridad anterior a la guerra, una medida vista ampliamente como la creación de una presión deflacionaria sobre la economía del Reino Unido. También polémicas fueron la oposición de Churchill al incremento de la autonomía de la India y su resistencia a la abdicación de Eduardo VIII en 1936.
Fuera del escenario político en los años 30, Churchill tomó el liderazgo en alertar sobre el peligro de Adolf Hitler y en la campaña para el rearme. Al estallido de la Segunda Guerra Mundial fue nombrado de nuevo Primer Lord del Almirantazgo, y tras la dimisión de Neville Chamberlain el 10 de mayo de 1940 se convirtió en Primer Ministro. Su firme negativa a aceptar la derrota, la rendición o un acuerdo de paz ayudó a inspirar la resistencia británica, especialmente durante los difíciles primeros años de la guerra, cuando el Reino Unido se quedó solo en su firme oposición a laAlemania Nazi. Churchill destacó especialmente por sus discursos y programas de radio que ayudaron a inspirar al pueblo británico, al que lideró como Primer Ministro hasta que fue segura la victoria de los Aliados sobre las Potencias del Eje.
Después de que el partido conservador perdiera las elecciones generales de 1945, Churchill lideró la oposición. En 1951 consiguió volver a ser Primer Ministro, hasta su retiro en 1955. A su muerte en 1965, la reina Isabel II le concedió el honor de un funeral de estado en el que se dio una de las mayores reuniones de jefes de estado nunca antes vista. Churchill es unánimemente recordado como uno de los hombres más influyentes en la historia británica.


Los primeros veinticinco años de la vida de Winston Churchill estuvieron llenos de aventuras: desde sus primeras experiencias escolares, lejos de su familia en los internados ingleses, hasta su fuga de un campo de prisioneros durante la Guerra de los Bóer en África del Sur, pasando por las marchas nocturnas, el entrenamiento en las academias militares, su participación como observador junto a las fuerzas del general Martínez Campos en los enfrentamientos de la Guerra de Cuba, en las batallas del Valle de Mamund en la India, su intervención en la última y más famosa carga de caballería del Imperio británico contra los derviches sudaneses en las planicies de Omdurman o su lucha por hacerse con un escaño en la Cámara de los Comunes. Reconocido unánimemente como el mejor libro jamás escrito por este insigne estadista, su entusiasmo por la vida se desborda en las páginas de Mi juventud. Pero la presente obra es mucho más que un libro de aventuras. Es un retrato elegíaco de un maravilloso periodo, pleno de contenidos eduardianos, que está a punto de expirar en vísperas del estallido de la Ia Guerra Mundial, y que nos muestra en toda su complejidad a uno de los más extraordinarios personajes del siglo XX. A lo largo de los capítulos de Mi juventud iremos descubriendo la inagotable inquietud y curiosidad del autor, la nostalgia por el padre ausente y la influencia que sobre él tuvo un caduco sistema escolar. La obra literaria con la que más he disfrutado en siglo XX.

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