miércoles, 30 de noviembre de 2011

ANTONIO MACHADO


- Dicen que el hombre no es hombre mientras no oye su nombre de labios de una mujer.

- Los que están siempre de vuelta de todo son los que nunca han ido a ninguna parte.

- Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar.

- El cine ese invento del demonio


- Todo necio confunde valor y precio

- Los que están siempre de vuelta de todo son los que no han ido nunca a ninguna parte.

- Yo he llorado cuando tuve conciencia de mi amor hacia ti, por no haberte querido toda la vida.


Antonio Machado Ruiz fue un poeta español, miembro tardío de la Generación del 98 y uno de sus miembros más representativos. Su obra inicial suele inscribirse en el movimiento literario denominado ModernismoA finales de enero de 1939, y ante la inminente ocupación de la ciudad, salió de Barcelona viajando con Joaquín Xirau Palau en una ambulancia que les fue proporcionada por José Puche Álvarez, Director General de Sanidad. Tras unos primeros días en Raset (Gerona), pasó su última noche en España, la del 26 al 27 de enero, en Viladasens. En la tarde del día 28 llegó finalmente a Colliure (Francia), en donde murió el día 22 de febrero en el Hotel Bougnol-Quintana. A los tres días, falleció su madre, Ana Ruiz Hernández. En el bolsillo de su abrigo se encontró un papel garabateado a lápiz con la frase de Hamlet «ser o no ser», un último verso original: «Estos días azules y este sol de la infancia» y finalmente una de sus canciones a Guiomar.
En febrero de 2010 la especialista en Machado, Monique Alonso, hizo público que, poco antes de morir el poeta, la Universidad de Cambridge le había enviado una carta ofreciéndole un puesto en su rectorado. La carta llegó a Colliure al día siguiente de su entierro. Machado fue expulsado post mortem del cuerpo de catedráticos de Instituto y hubo de esperarse hasta 1981 para que fuera rehabilitado post mortem como profesor del instituto Cervantes, de Madrid, en memorable orden ministerial de Federico Mayor Zaragoza.
Su obra poética se inicia con Soledades (1903), que fue escrita entre 1901 y 1902. En el breve volumen notamos ya muchos rasgos personales que caracterizarán su lírica posterior.
En Soledades, Galerías y otros poemas (octubre de 1907) la voz del poeta se alza con personalidad propia. En este mismo año, se instala en la ciudad de Soria para enseñar francés. En esta ciudad conocerá a la que será su esposa, Leonor. Quizá lo más típico de esa personalidad sea el «tono» nostálgico, suavemente melancólico, aun cuando hable de cosas muy reales o de temas muy de la época: jardines abandonados, parques viejos, fuentes, etcétera; espacios a los cuales va aproximándose a través del recuerdo, del sueño o de las ensoñaciones.

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