lunes, 26 de septiembre de 2011

JOHN MILTON
























El que se alaba a sí mismo siempre encuentra quien se ría de él, lo cual no es cómico sino trágico

En un mundo de fugitivos el que transita el justo camino, parece huir.

¿Qué es la fuerza sin una doble porción de sabiduría?

La juventud anuncia al hombre como la mañana al día

El sufrimiento purifica. Aquel que sepa sufrir mejor, hará mejor obra.

No creo en la casualidad ni en la necesidad. Mi voluntad es el destino

Es mejor reinar en el infierno que servir en el cielo.

A aquellos que han apagado los ojos del pueblo, reprochadles su ceguera.

El que mata a un hombre, mata a un ser de razón, imagen de Dios; pero quien destruye un libro, mata la razón misma, mata la imagen de Dios, como era en el ojo.

Un buen libro es preciosa sangre de vida de un espíritu magistral, embalsamado y atesorado con el propósito de dar vida más allá de la vida.

La mejor actitud contra acusaciones falsas es el silencio y los hechos honestos contra palabras deshonestas.

El espíritu lleva en sí mismo su propia morada y puede llegar en sí mismo a hacer un cielo del infierno o un infierno del cielo.


John Milton fue un poeta y ensayista inglés, conocido especialmente por su poema épico El paraíso perdido (Paradise Lost). Políticamente fue una figura importante entre los reclutadores de la Guerra Civil Inglesa, ya que cuando ocupó el puesto de ministro de lenguas extranjeras bajo el mandato de Cromwell era el encargado de responder a los ataques a la república. Sus tratados políticos fueron consultados para la redacción de la Constitución de los Estados Unidos de América.
Poéticamente, Milton es una de las figuras más importantes del panorama literario inglés, siendo en ocasiones situado al mismo nivel que Shakespeare. La influencia de Milton en la literatura posterior es amplia y variada: se atribuye a la influencia de su obra la aceptación y difusión del verso blanco en poesía, y, especialmente durante el Romanticismo, las alusiones a su obra alcanzaron un nivel similar al gozado por las referencias clásicas. La propia personalidad de Milton ha sido en ocasiones debatida y criticada, en especial, la forma en la que se dibujó a sí mismo en algunas de sus obras, en especial en las «Defensio».

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