lunes, 26 de septiembre de 2011

EUGENE IONESCO






















El hecho de ser habitados por una nostalgia incomprensible sería, al fin y al cabo, el indicio de que hay un más allá.

Nadie es dueño de la multitud aunque crea tenerla dominada.

Pensar contra la corriente del tiempo es heroico; decirlo, una locura.

Las ideologías nos separan, los sueños y la angustía nos unen

Sólo valen las palabras. El resto es charlatanería.

La libertad de la fantasía no es ninguna huida a la irrealidad; es creación y osadía.

Una idea es verdad cuando aún no se ha impuesto

Si es absolutamente necesario que el arte o el teatro sirvan para algo, será para enseñar a la gente que hay actividades que no sirven para nada y que es indispensable que las haya.



Eugène Ionesco (en rumano Eugen Ionescu)  dramaturgo y escritor francés de origen rumano, elegido miembro de la Academia francesa el 22 de enero de 1970. Fue uno de los principales dramaturgos del teatro del absurdoDe padre rumano y madre francesa, viajó a París con un año y vivió allí hasta los trece. En 1925 volvió a Rumania y estudió la carrera de Letras. Enseñó francés durante tres años en un Instituto de Bucarest, hasta que en 1938 regresó a Francia para establecerse definitivamente. Trabajó en una editorial, después en un banco y empezó una tesis doctoral sobre la muerte en la poesía francesa que no terminaría. Se relacionó con el grupo de la revista literaria Cahiers du Sud antes de dedicarse por entero a su producción dramática.

Su primera obra de teatro, La cantante calva se estrenó en el Théâtre des Noctambules en 1950, pero su inteligencia, novedad y ruptura con la lógica lo llevan a la fama, fama que no lo abandonaría en sus posteriores obras. Fue, junto al irlandés Samuel Beckett, el padre del teatro del absurdo, mediante el cual él hace "de un texto burlesco, un juego dramático; y de un texto dramático un juego burlesco". Más allá de la mera ridiculización de situaciones banales, las obras de Ionesco dibujan de modo tangible la soledad de los humanos y la insignificancia de la adoración a ídolos vacíos, entre otros temas.Murió en 1994 y está enterrado en el cementerio de Montparnasse en París.

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