lunes, 26 de septiembre de 2011

PÍO BAROJA



















- El hombre: un milímetro por encima del mono cuando no un centímetro por debajo del cerdo

- Los españoles se entusiasman con la aventura peligrosa y romántica en los libros y las películas, pero en la vida real prefieren el amor pedestre del matrimonio, que es el amor por el sistema métrico decimal.


- Sólo los tontos tienen muchas amistades. El mayor número de amigos marca el grado máximo en el dinamómetro de la estupidez

- Si quieres hacer algo en la vida, no creas en la palabra imposible. Nada hay imposible para una voluntad enérgica

- Aunque tengamos la evidencia de que hemos de vivir constantemente en la oscuridad y en las tinieblas, sin objeto y sin fin, hay que tener esperanza

- Cuando el hombre se mira mucho a sí mismo, llega a no saber cuál es su cara y cuál es su careta

- A una colectividad se le engaña siempre mejor que a un hombre

- La ley es inexorable, como los perros: no ladra más que al que va mal vestido

- El psicoanálisis es el cubismo de la medicina


- La vida de sacrificios es más agradable casi siempre que la de amarguras

- En la vejez no se hace más que repetirse

- El árbol de la ciencia no es el árbol de la vida

- Viva el buen vino, que es el gran camarada para el camino

- Es que la verdad no se puede exagerar. En la verdad no puede haber matices. En la semi verdad o en la mentira, muchos.

- La revolución es buena para los histriones. Sirven todos los gritos, todas las necedades tienen valor, todos los pedantes alcanzan un pedestal

- Para mí un político es un retórico a quien no hay que tener en cuenta y el Gobierno que no haga nada es el mejor.

- Uno tiene la angustia, la desesperación de no saber qué hacer con la vida, de no tener un plan, de encontrarse perdido

- Dejemos las conclusiones para los idiotas



 Pío Baroja y Nessi  fue un escritor español de la llamada Generación del 98 y médico. Fue hermano del pintor y escritor Ricardo Baroja, de la escritora Carmen Baroja y tío del antropólogo Julio Caro Baroja y del director de cine y guionista Pío Caro Baroja. Durante un tiempo ejerció la medicinaSu principal aporte a la literatura, como él mismo confiesa en Desde la última vuelta del Camino (sus memorias compendiadas, Ed. Tusquets, 2006), es la observación y valoración objetiva, documental y psicológica de la realidad que le rodeó. Tenía conciencia de ser persona dotada de una especial agudeza psicológica a la hora de conocer a las personas. Toda su vida fue un gran andarín, habiendo paseado por Madrid y todos sus alrededores en su juventud, como queda reflejado en su trilogía La lucha por la vida (La busca, Mala hierbay Aurora roja). En sus últimos años fue un gran paseante por el Parque del Buen Retiro madrileño, de forma que se le levantó allí la estatua que guarda su memoria (cruce con la Cuesta de Moyano y Alfonso XII).

Su hermana Carmen murió en 1949 y su hermano Ricardo en 1953. Afectado poco a poco por la arterioesclerosis, murió en 1956 y fue enterrado en el Cementerio Civil de Madrid(junto al de La Almudena) como ateo, con gran escándalo de la España oficial, a pesar de las presiones que recibió su sobrino, el antropólogo Julio Caro Baroja, para que renunciase a la voluntad de su tío.

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