sábado, 24 de septiembre de 2011

JOHN KEATS

























Nunca llega a ser coronado por la inmortalidad quien teme ir adonde le conducen voces desconocidas.

Nada es real hasta que se experimenta; aún un proverbio no lo es hasta que la vida no lo haya ilustrado.

Los hombres de genio son fuerzas químicas etéreas que operan sobre la masa del intelecto neutra.

Los fanáticos crean un ensueño y lo convierten en el paraíso de sus sectas.

Una obra de arte es un gozo eterno.


John Keats fue uno de los principales poetas británicos del RomanticismoDurante su corta vida su obra fue objeto de constantes ataques y no fue sino hasta mucho después que fue completamente reivindicada. La lírica de Keats se caracteriza por un lenguaje exuberante e imaginativo, atemperado por la melancolía. Keats tenía con frecuencia la sensación de trabajar a la sombra de los grandes poetas del pasado y sólo hacia el final de su efímera vida, cuando sentía cerca la oscuridad de la muerte, fue capaz de producir sus poemas más auténticos y memorables.  Su relación con Fanny Brown tuvo que concluir cuando la tuberculosis de Keats se agravó sensiblemente. Los médicos le aconsejaron que se alejase del frío clima londinense y marchase a la soleada Italia; Keats marchó a Roma con su amigo el pintor Joseph Severn, invitado por otro amigo, Percy Bysshe Shelley. Durante un año su enfermedad pareció mejorar, pero al cabo su salud volvió a quebrantarse y murió a principios del año siguiente, el 23 de febrero de 1821, al lado de la romana plaza de España.
En honor a su amigo, Shelley escribió su poema Adonaïs. El cuerpo de Keats está enterrado en el cementerio protestante de Roma; sobre su lápida, según quería que fuera su epitafio, se lee «Aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito en el agua». Existe un retrato de Keats pintado por William Hilton.



No hay comentarios:

Publicar un comentario