domingo, 25 de septiembre de 2011

FEDOR DOSTOIEVSKY


























- ¿Y ya con que voy a soñar, cuando he sido tan feliz despierto?

- Es al separarse cuando se siente y se comprende la fuerza con que se ama

- El secreto de la existencia no consiste solamente en vivir, sino en saber para que se vive

- Los celosos son los primeros que perdonan, todas las mujeres lo saben.



Fiódor Mijáilovich Dostoyevski  es uno de los principales escritores de la Rusia Zarista, cuya literatura explora la psicología humana en el complejo contexto político, social y espiritual de la sociedad rusa del siglo XIX.Walter Kaufmann citó las Memorias del subsuelo (1864), escritas con la amarga voz del anónimo «hombre subterráneo», como «la mejor obertura para el existencialismo jamás escrita». En el mismo sentido, el intelectual y escritor austríaco Stefan Zweig consideró al escritor ruso «el mejor conocedor del alma humana de todos los tiempos». Su obra, aunque escrita en el siglo XIX, refleja también al hombre y la sociedad contemporánea. Dostoyevski murió en su casa de San Petersburgo, el 9 de febrero de 1881, de una hemorragia pulmonar asociada a un enfisema y a un ataque epiléptico. Fue enterrado en el Cementerio Tijvin, dentro del Monasterio de Alejandro Nevski, en San Petersburgo. El vizconde E. M. de Vogüé, embajador de Francia en Moscú, describió el funeral como una especie de apoteosis. En su libro Le Roman russe, señala que entre los miles de jóvenes que seguían el cortejo, se podía distinguir incluso a los nihilistas, que se encontraban en las antípodas de las creencias del escritor. Anna Grigórievna señaló que «los diferentes partidos se reconciliaron en el dolor común y en el deseo de rendir el último homenaje al célebre escritor». En su lápida sepulcral puede leerse el siguiente versículo de San Juan, que sirvió también como epígrafe de su última novela, Los hermanos Karamázov:
En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere produce mucho fruto.  Evangelio de San Juan 12:24

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario