miércoles, 28 de septiembre de 2011

ELIZABETH BARRETT BROWNING



- ¡Cuántas calvas hay cubiertas con coronas!

- Para Dios, todo deseo nuestro es como una oración.






- Nuestro gran tormento en la vida proviene de que estamos solos y todos nuestros actos y esfuerzos tienden a huir de esa soledad.
- La esperanza vieja es la mas dura de perder


Elizabeth Barrett Browning era un miembro de la familia Barrett y una de las poetisas más respetadas de la era victoriana. En su adolescencia, Elizabeth contrajo una enfermedad pulmonar, probablemente tuberculosis, aunque la naturaleza exacta de sus dolencias ha sido objeto de muchas especulaciones, y fue tratada como una inválida por sus padres. La señora Browning era una mujer de singular nobleza y encanto, y aunque no era bella, era extraordinariamente atractiva. La novelista Mary Russell Mitford la describe de joven como: “Una figura delgada, delicada, con una lluvia de rizos oscuros cayendo a cada lado de una cara muy expresiva; ojos grandes y tiernos, abundantemente rodeados por pestañas oscuras, y una sonrisa como un rayo de sol”. Anne Thackeray Ritchie la describió como: “Muy pequeña y tostada” con ojos grandes y exóticos y una boca muy generosa. Fue esposa del poeta Robert Browning. Su salud empeoró en 1860 y murió en 1861. Está enterrada en el cementerio protestante de Florencia, Italia.

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